Bien, se han empezado a despejar varias de las dudas que planeaban sobre lo que esta temporada nos podría deparar. Pero hay que recordar que solo estamos en el primer GP de la temporada, y además, Australia suele estar considerada como una carrera atípica, por lo que cualquier conclusión que se haga extensiva al resto de la temporada puede ser errónea. Pero, de entrada, Australia me ha dejado las siguientes sensaciones:

- No sabría exactamente qué adjetivo utilizar para definir la actuación del jovencísimo Hamilton durante todo el fin de semana (increíble, magnífico, colosal...). Las previsiones de entrada no podían ser excesivamente optimistas, puesto que es un chaval de 22 años, con solamente unos pocos miles de kilómetros de test en un Fórmula 1 a sus espaldas, y debutando al lado del dominador de la categoría y vigente Campeón del Mundo, Fernando Alonso. Lo lógico hubiera sido, por muy bueno que sea Lewis, que Alonso lo hubiera machacado, tanto en entrenamientos como en carrera (si Alonso lo hizo con todos sus anteriores compañeros de equipo, ¿por qué iba a cambiar esto ahora con un rookie?). Pero no solamente no lo machacó, sino que Hamilton estuvo a la altura en todo momento y llegó a complicarle las cosas a Fernando ya en su primera carrera. En cuanto el McLaren sea más competitivo, Alonso tendrá un durísimo rival en casa, no hay duda. Y recordar que Hamilton es un protegido de Ron Dennis y McLaren desde que tenía 10 años, además de ser un joven simpático y, sobretodo, británico. Si en algún momento llega a haber lucha directa, el corazón de Ron seguro que tendrá un claro favorito. Pero insisto, es la primera carrera, a ver qué pasará de ahora en adelante (¿quién no recuerda el debut de Nico Rosberg con Williams? ¿Y qué hizo el resto de temporada? Aunque para mí entre Hamilton y Rosberg hay un abismo).
- Ferrari está en otra órbita, de momento. Raikkonen no fue en absoluto una sorpresa. Ya se sabía de qué era capaz. Si a Kimi le das un coche que corra y no se rompa, sin lugar a dudas ganará carreras. Y no nos perdamos en la diferencia final al pasar por la línea de meta, porque puede llevar a confusión: en el inicio de carrera, cuando Kimi todavía no había empezado a administrar su diferencia y se dedicaba solamente a tirar, estaba sacando al resto prácticamente 1 segundo por vuelta. Casi nada. Y Massa, favorito de entrada a mi parecer, sí fue protagonista de varias sorpresas: la primera, el problema con la caja de cambios el sábado, que le privó de luchar por la pole con Kimi y le relegó a las últimas plazas de la parrilla del domingo; y la segunda, la remontada que protagonizó desde el fondo de la parrilla (salió el 22º por cambio de motor) hasta acabar en 6ª posición, teniendo la destreza de pilotar un monoplaza cargado hasta arriba de gasolina (hizo una poco convencional estrategia de 1 sola parada) y con las gomas blandas durante 29 vueltas (sí, sí, las gomas que casi todos los demás relegaron a la tanda de vueltas más corta de toda la carrera -unas 15 vueltas- porque no daban para más; las mismas que el gran De la Rosa comentó que “con el depósito a tope de gasolina y ruedas blandas en 2 vueltas estarían destrozadas”). Lo que realmente será trascendental para la evolución del mundial, será hasta cuándo Ferrari será tan superior al resto de equipos, cuándo se empezará a notar la ausencia del “jefe” de Ferrari en la evolución de los monoplazas estos últimos años (sí, sí, Michael).
- La carrera de Alonso fue, a mi gusto, bastante gris. Si de fútbol se tratara, diría que fue un ejemplo de cattenaccio: sin muchos riesgos, a la defensiva, y con un buen resultado al final, 2º, el mejor dadas las circunstancias. En televisión se aludía constantemente a que no veíamos al Alonso de verdad porque Hamilton se le había colado delante en la salida y le estaba frenando su ritmo. Ay Lobato, Lobato... como se te ve el plumero. Aunque si bien es cierto que de haber salido bien, Alonso hubiera marcado un ritmo de carrera seguramente superior al que llevó en los dos primeros tercios, en ningún momento dio la sensación real que su ritmo fuera mucho mayor al de Hamilton, sin presionarle en pista como hubiera hecho seguro si hubiera detectado que podía ir bastante más rápido que él (recordemos, por ejemplo, hace dos años como apretaba detrás de Fisichella en Canadá porque sabía que era más rápido). A pesar de Lobato, creo que fue una carrera floja de Alonso, pero con un gran resultado. Seguro que Fernando tendrá una progresión ascendente esta temporada, y a medida que se adapte más a su nuevo monoplaza, volverá a ser ese piloto agresivo pero racional que tan grandes actuaciones nos ha regalado.
- Del resto del pelotón, una pincelada de cada uno: BMW-Sauber va en la línea buena, intentando desmarcarse de lo convencional (Heidfield empezó la carrera con gomas blandas), y cuando acierten, no es de extrañar que estén en disposición de luchar por ganar algún GP. Renault, más de lo mismo: un coche bueno y fiable, pero que necesita de las manos de algún superpiloto para estar arriba. Con Fisichella quinto, estoy convencido que este coche en manos de Alonso hubiera podido hacer podium. El debut de Kovalainen...démosle tiempo, le pudieron los nervios. Toyota, bueno, por ahí están. Honda, ¿están? Williams: buena primera carrera de Rosberg entrando en los puntos, pero hay mucho trabajo por delante. Red Bull, mal. Ni la experiencia de los pilotos ni la motivación de Webber en su tierra les aportó nada. Super Aguri, extraordinarios. Salieron 11 y 12 de la parrilla, y Sato acabó delante del Honda de Button y del único Red Bull en pista, además de sus teóricos rivales Toro Rosso y Spyker. Como demuestren estas prestaciones a menudo, la presión del resto de equipos para que no corran con el Honda del año pasado hará que la FIA tome cartas en el asunto. Toro Rosso, por lo menos no son los últimos. Spyker, “sigue buscando”.
- Finalmente, una crítica a Bridgestone. No sé si lo del puntito blanco en la carcasa de las ruedas blandas es una broma o va en serio. Esta obra del patatunning más cutre no es digna de entrar en los libros de historia de la Fórmula 1. La idea de marcar los neumáticos era un gran paso adelante para el espectáculo en general, y todo el mundo estaba expectante por este motivo. Y vamos, yo no sé si fue la intempestiva hora del Gran Premio o la resaca de la noche anterior, pero cuando vi la porquería de punto blanco en las gomas japonesas, me planteé si realmente estaba viendo Fórmula 1 o alguna carrera “de barrio”.



